30 ene. 2010

Qué gente...

Leo esto en twitter:
"BD. Algunos sabíamos q los nacidos en década los 70 seríamos 1a generación en muchas q vivirá peor q nuestros padres. Hoy somos muchos más."

Y realmente, me digo que hay gente que no tiene vergüenza, ni propia ni ajena... ¿Que los nacidos en los 70 viviremos peor que nuestros padres?.

Pues siento discrepar, mis padres trabajaron desde niños, mi padre desde que tuvo uso de razón, a los 6 años o antes tenía que ayudar a su padre en el campo y mi madre a los 13 años ya estaba en una fábrica.

Gracias a los sacrificios de mis padres, yo he podido disfrutar de una educación envidiable y aunque me han enseñado lo que es el trabajo y cada verano he trabajado desde los 14 años para ganarme unos durillos para mis aficiones, no he tenido que trabajar "en serio" (40 horas semanales) hasta los 23 años, Durante mis años universitarios trabajé los fines de semana porque uno tiene vergüenza torera y siempre he intentado aportar algo en casa, pero si no lo hubiera hecho, también me hubieran pagado la carrera.

Dicho esto, que me vuelvo a ir por las ramas, decir que yo o cualquiera de las personas que conozco de mi generación viviremos peor que nuestros padres, es un insulto y una falta de respeto hacia ellos, podríamos a empezar a hablar de la pedazo de infancia que nos hemos pegado (y no hablemos de la generación de los 80 y los 90, estos han tenido una infancia de niños ricos), ellos tenían que compartir un piso con un montón de hermanos y los reyes magos les traían la misma muñeca cada año si había suerte. Muchos tuvieron que emigrar de sus pueblos hacia las grandes ciudades en busca de un futuro mejor. Una vez en las grandes ciudades, trabajaron muchas horas extras para pagarse un piso y mantener a los niños que tuvieron casi al año de estar casados, y en fin, la canción de Revolver "El dorado" lo define muy bien.

Decir que vamos a vivir peor, porque nos vamos a jubilar a los 67 o más tarde, es de hipócritas, aunque nos jubilásemos a los 75 habríamos trabajado menos años y menos horas de las que ellos habrán trabajado a los 65. Y de la calidad de vida y derechos laborales que disfrutamos hoy en día (y que tenemos gracias a lo que ellos lucharon) ya ni hablo porque no hay más sordo que el que no quiere escuchar.