3 ago. 2008

Silencio...

Desde que he vuelto de Cuba, pasado el éxtasis espiritual con el que volví, el retorno al mundo laboral y a este estilo de vida que hace tiempo que no me satisface me ha hecho pensar mucho.

Si hace un año y pico tomé la sabia decisión de dejar de trabajar para vivir la vida, 10 meses después tomé la decisión de aceptar un trabajo que sobre el papel era ideal.

Los meses y los hechos me han demostrado que si bien me equivoqué a la hora de juzgar la oferta, también sigo pensando que tenía que probarlo, porque en la vida no hay nada peor que el arrepentirse de no haber hecho algo.

Ahora toca pasar agosto a medio gas, en septiembre habrá que tomar decisiones importantes, la vida pasa y cada día veo más claro que no hay que dejar para mañana lo que se pueda disfrutar hoy.

Siempre he dicho que me gusta mucho el calor, que se soluciona yendo a la playa, pero estoy escribiendo esto ahora un domingo por la tarde, metido en mi habitación y con el aire acondicionado puesto, la playa está ahí, a 10 minutos, el viernes a las 7 se estaba de fábula en el agua, hoy no iré, no sé el porqué, mientras tanto miro la vida pasar.

Y sí, tengo que hacer la crónica del viaje a Cuba, a ver si pronto me salen las palabras, porque aquello de que no se puede explicar con palabras, es mentira, se puede explicar, otra cosa es que te entiendan.