18 nov. 2007

Potencia sin control...

Después de haber jugado como nunca en su vida David Ferrer, ha jugado hoy por méritos propios la final del Masters 2007. Frente a él, el probablemente mejor jugador de todos los tiempos, Roger Federer.

Ayer comentaba a mis amigos que hoy se vería si Ferrer tenía madera de campeón o no. He visto casi todos los partidos de este Master, además de los 2 últimos Master Series (Madrid y París), con lo cual opinaba que a falta de Nalbandián, Ferrer era claramente el jugador más en forma de todos.

Pero el estado de forma no lo es todo en el tenis, hay una cosa que se llama cerebro, y ahí es donde hoy Ferrer ha fallado. Sin desmerecer el partidazo de Federer, que se ha crecido desde que perdió el primer partido, un toque de atención importante a un Federer que en los últimos tiempos lo he visto demasiado relajado ante falta de rivales que le hicieran sudar la camiseta.

Ferrer en todo el torneo ha hecho muy pocos errores no forzados y hoy ha hecho un montón, y resalto lo de NO FORZADOS, porque esos no dependen de quién tengas delante, dependen de tu cabeza.

Hoy ha sido el examen y hemos salido de dudas, he vuelto a ver al Ferrer que rompe una raqueta por haber perdido un set, acto humillante para cualquier amante del tenis, parece que este señor solo sabe comportarse cuando gana, pues allá él, a mí nunca me han tirado los colores y si veo un Nadal - Federer, quiero que gane el que juegue mejor, me importa una mierda el país de origen. Pero si veo un Ferrer - Federer, quiero que también gane el mejor, pero me alegro más si gana un tío al que no he visto nunca romper una raqueta por estar cabreado (ya tiraré de youtube para ver si estoy diciendo una tontería).

En cuanto al tenis que más me interesa, hoy tengo unas agujetas de nivel en mis piernas, parezco un abuelito cuando subo las escaleras... ayer partido de la máxima tensión durante más de 2 horas a una temperatura demasiado fría para mi gusto, aún así di todo lo que tenía dentro y pese a perder el primer set por 6-3 e ir perdiendo en el segundo por 5-3, conseguí recuperar hasta el 5-6 y ganar un tie-break en el que perdía por 5-2, no quise rendirme y el esfuerzo tuvo recompensa.