2 may. 2005

Dejad que las niñas se acerquen a mí

No, no es la fabulosa canción de Hombres G que con tanto éxito han reversionado los Mojinos Escocíos.

Es el efecto que me ha causado la afoto del señor Maragall (perdón por no poner Honorable, pero me suena a guasa que cualquier político pueda ser llamado Honorable) visitando una escuela de mi pueblo.

¿Qué narices hacen los niños alargando la mano como para tocar una reliquia sagrada que les de superpoderes?

Asco de mitomanía que invade nuestra sociedad y que tiene a los niños atontados, como en su día los de mi generación (yo no) estuvieron atontados con lo de los chinitos de la suerte.

Menos samba y mais trabajar, coño, que de lo mío sigo sin tener noticias y ya mismo tengo que hacer la declaración para devolver todo lo que me desgravé por compra de vivienda habitual que como no me tocó la primitiva, no lo pudo ser.