5 abr. 2005

Bridget Jones

En el plazo de una semana he visto la segunda y la primera parte, quede dicho que me leí el libro de la primera hace ya algunos años (en el hospital durante un cólico nefrítico me leí unos capítulos..., ¡qué dolor!).

Pos eso, que uno lee o ve pelis a veces que hacen pensar sobre el pensamiento femenino, tal vez más que el pensamiento, su idea de lo que es la vida.

Cuando salgo en bici con mis amigos, como ellos están casados o arrejuntados, muchas veces les expongo una de las ventajas de ser soltero (los inconvenientes los recuerdo yo solito cuando me acuesto solo), que es que no hay horario de llegada a casa. Como ellos tienen hora tope, tenemos que pegarnos unos madrugones horribles los domingos, a mí que me acuesto a las tantas después de ir con mis otros amigos (los solteros fiesteros) a la disco, me sientan muy mal esos madrugones, pero sarna con gusto no pica.

A lo que iba, que ya me he ido por las ramas, aunque como decía Bridget, un diario es para escribir tonterías, y esto es un diario.

Que una de las conclusiones a las que llegamos es que la mayoría de mujeres no tienen aficiones o hobbies, como las queráis llamar. Mientras mis amiguetes y yo pedaleamos alegremente o paramos a comernos un bocadillo y comentar lo buena que está la camarera del restaurante. Ellas están en casa mirando el reloj esperando la hora del toque de queda para inmediatamente llamar por el móvil para apremiar a su pareja a volver al nido familiar.

En fin, que como en todas, partes hay mujeres y hombres para todo, pero por regla general esto que comento es un hecho bastante frecuente.

Conclusión, mi cuerpo me pide una novia para no tener que estar metido hasta las tantas en esas discos llenas de humo y con la música a tope, y poder salir con mis amigos "casados" sin ojeras que me lleguen al suelo. Por contra mi mente no quiere renunciar a esa supuesta libertad que me concede la soltería. (Diablillo contra Angelito, ¿quién ganará?)