21 abr. 2005

La elocuencia del silencio

A veces el silencio dice mucho, pero en este caso, es porque la monotonía hace que no tenga nada que contar.

Quizá estoy en una época en que nada me sorprende y todo me parece de lo más normal.

Que han elegido un nuevo Papa, pues bueno, me costará identificar la cara del nuevo, puesto que desde que tengo uso de la razón siempre había visto al mismo.

Que "Los Serrano" siguen sin levantar cabeza desde que han vuelto esta temporada, pues ayer ya pasé de verlos a la que después de 5 minutos me di cuenta de que no valía la pena.

Que no puedo dormir ni 6 horas porque el Buenafuente empieza a las tantas y mi despertador suena demasiado temprano, pos ajo y agua, no haberte apuntado a las clases de francés (ya lo decía Abellán, que no había que estudiar lenguas muertas).

Que me cabreo cuando leo en la letra pequeña de un equipo multifunción que la SGAE se va a ganar 138 euros si compro ese equipo para que reciban y envíen faxes en mi trabajo.

Que... pos no pasa nada, son cosas del día a día.