1 may. 2007

El sospechoso nacimiento de la infanta

Pozí, como todo lo referente a la monarquía, huele a mierda.

Primera cadena de TVE, momento decisivo de la final de Conde de Godó, todo apunta a que el partido se puede acabar y ¡zas!. Interrumpen la retransmisión para dar la noticia.

¿No se puede decir a los comentaristas que lo digan?. Se dice en 5 segundos: Ha nacido otra infanta, no se olviden de ella cuando rellenen estos días su declaración de la Renta.

Pues no, imágenes interesantísimas de los periodistas en la puerta de la clínica ¿Rubens?, y palabras y palabras vacías de contenido, incluso unas imágenes de la capilla ardiente del músico ese que dicen que era amigo de la reina, en fin, ¡qué país!. Ni el recurso del TDT nos quedaba a los republicanos aficionados al deporte.

Estuvimos a punto de quedarnos sin ver como acababa el partido entre los 2 gladiadores del tenis mundial, ¿Eufemiano mediante? (Nunca lo sabremos). Menudos puntos interminables, llegar forzados y meter la bola en la otra esquina de la pista, es brutal lo que se ve hoy en día en el tenis, fuerza bruta a saco, pero no deja de fascinar.

Para los nostálgicos, la semana pasada el Canal 33 nos deleitó con el Godó del circuito de veteranos, menudo partidazo Bruguera - McEnroe, se notaban los años de diferencia, pero menuda calidad tenían en sus muñecas.