6 jun. 2005

Magno acontecimiento patrio

Entre cabezada y cabezada, ayer al mediodía vi la final de Roland Garrós.

En mi opinión personal como tenista aficionado de partido por semana, Nadal ganó porque corrió mucho, el otro le pegaba mucho más que él, me recordó a los partidos de Arantza contra Steffie.

Pero a lo que iba... si hace unas semanas nos dieron el Gran Premio de Fórmula 1 el embarazo de Simba y la madre que los trajo, ayer nos dieron el alumbramiento de la cuarta urdangarina.

Yo creo que lo hacen expresamente cuando más gente está viendo la televisión en una exaltación nacionalista como pueden ser las carreras de Alonso (con bandera asturiana... para descojone de los guiris) o una final de Roland Garros donde año tras año damos por saco a los gabachos.

Vergüenza ajena sentí en el momento en que ganó Nadal y se fue corriendo a abrazar al Rey, bastante vergüenza pasamos ya con esto de ser un Reino en el siglo XXI, como para que un deportista delante de todo el mundo haga pensar que los españoles estamos encantados de tener una Monarquía.

Por mucho asco que me den los franceses, hay que reconocer que por un lado los envidio: El NO al referendum de la Constitución Europea o cuando le cortaron la cabeza a su Borbón, de las pocas cosas bien que hacen podríamos tomar ejemplo.