30 oct. 2006

¿Estamos locos o qué?

El sábado acabé de leer el libro El zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta.

El libro podría ser visto como una "ida de olla" del autor, pero un pequeño detalle que no recordaba que se indica al principo del libro tiene gran importancia: Está basado en hechos reales.

Por lo tanto el libro trata sobre la locura, o lo que para algunos puede parecer locura, porque al fin y al cabo todo podría depender del punto de vista de quien ve al "loco".

El libro en algunos momentos me ha resultado "difícil" de leer, el difícil es por la paranoia mental sobre la filosofía que hace el autor, para un tío como yo que en selectividad sacó 9,5 en catalán, 9 en inglés y 8,5 en castellano, pero que jodió la media con el 4,5 de filosofía; leer un libro que trata tanto el tema de la filosofía debería ser como autoflagelarse. Pero en el fondo no puedo negar que la filosofía es algo que siempre he visto como algo subjetivo y sin reglas, por lo cual nunca conseguiría sacar buenas notas en algo subjetivo y en lo que difícilmente me voy a poder poner de acuerdo con los profesores (recuerdo alguna discusión con la profesora de filosofía de COU cuando me quejaba de que todo era subjetivo, así me fue...).

Pero el libro deja un mensaje bien claro, haz lo que quieras, pero hazlo bien. Es decir, que hagas lo que hagas, intenta hacerlo bien, eso te hará sentir bien, el poner atención a los detalles, saber lo que haces y por qué lo haces.

Leer este libro en este momento de mi vida en que se avecinan cambios brutales (estoy en el borde del nido y el miedo al primer vuelo es evidente), creo que debería tener un efecto positivo en mi futuro, tengo que aplicarme el cuento, hasta ahora (tengo que reconocerlo) he sido el típico estudiante que estudiaba el último día y después el trabajador del "no hagas hoy lo que puedas hacer mañana".

Hasta ahora mis habilidades adquiridas en mi apasionada infancia (me gustaba estudiar) me ayudaron a "vivir de rentas", pero el hacer las cosas por hacerlas me ha ido llevando a un punto en que nada me interesa, todo lo que hago es resolver los "exámenes/problemas" diarios para "pasar de pantalla", pero sigo dando vueltas en el laberinto sin acercarme a la salida.

Como dice el libro "las descargas eléctricas para hacer olvidar" están prohibidas hoy en día, pero a veces pienso que no estaría mal poder empezar de nuevo sin el lastre del muermo que han ido provocando estos últimos años de rutina del enroscador de tapones en el que me he convertido.

Pondré un título de canción para ambientar el post de hoy:

"Vivir sin miedo" - Amaral.