2 nov. 2011

Día extraño

No fue una noche memorable la de la castañada, salida normal como un sábado cualquiera, ni siquiera comí panayets o castañas, me hubiera quedado más rato en la discoteca, así que anotaré como mi buena acción del día el haberme venido cuando uno de mis amigos se cansó y dijo de volver a casa.

Por alguna razón, pese a haberme acostado a las 6, a las 9 me he despertado para mear y como tenía abierto un corto del Dax, pues he encendido el ordenador, para mi sorpresa, el primer ministro griego ha tenido un ataque de dignidad (aunque a mí me parece que todo estaba pactado, wikileaks no nos lo dirá nunca, menudo fiasco...) y ha decidido hacer un referendum a un pueblo muy quemado con los recortes para salvar los bancos franceses. A lo que iba, pues ese ataque de dignidad, me había reportado de buena mañana unos buenos beneficios, pero en lugar de poner a boleo un stop de beneficios y volver a la cama, me he quedado lagañoso y despierto frente a la pantalla del ordenador para seguir la posición en directo, evidentemente, mejor hubiera hecho acostándome, pero es lo que hay...

Como era fiesta, he podido volver a desayunar churros antes de volver a sentarme delante de las cotizaciones, esta vez ya sin legañas... como estaba nublado no he sido tentado por el sol y no he hecho nada más de provecho por la mañana.

He comido pechuga de pollo empanada con patatas fritas y de postre mandarinas y el pastel del cumple de mi hermano, que ya es mayor de edad, como pasan los años...

Por la tarde más bolsa y un poco de música y un par de capítulos del curso de Perl.

Tortilla de judías verdes y manzana de postre ha sido la cena, luego he visto "Un conejo sin orejas" comedia romántica alemana, a ratos divertida y a ratos pastelazo, y cierro el día con el último capítulo de la sexta temporada de Como conocí a vuestra madre, según la primera regla de Barney "Lo nuevo siempre es mejor", lo podríamos extrapolar a la primera regla del consumismo, que no es "con su mismo coche".